El depósito de la fe

El «depósito de la fe» (depositum fidei) es el conjunto de las verdades que Dios reveló por medio de Jesucristo y de los Apóstoles, y que confió a la Iglesia para que lo guarde, lo explique y lo transmita sin alterarlo. La Revelación pública quedó cerrada con la muerte del último Apóstol. Desde entonces la Iglesia no añade nada nuevo: custodia lo recibido.

Oh, Timoteo, cuida el depósito, evitando las palabrerías profanas y las objeciones de la seudociencia.

1 Timoteo 6,20

Carísimos, […] me he visto en la necesidad de dirigiros esta carta para exhortaros a que luchéis por la fe, que ha sido transmitida a los santos una vez por todas.

San Judas 3

Las dos fuentes de la Revelación

El depósito se contiene en la Sagrada Escritura y en la Tradición. El Concilio de Trento enseña que la Iglesia recibe y venera los libros sagrados y las tradiciones apostólicas «con igual afecto de piedad y reverencia» (DS 1501).

Así pues, hermanos, estad firmes y guardad las enseñanzas que habéis recibido, ya de palabra, ya por carta nuestra.

2 Tesalonicenses 2,15
  • La Sagrada Escritura es la palabra de Dios escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo. Tiene a Dios por autor. La Iglesia reconoce 73 libros: 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo (Trento, DS 1502-1504; Vaticano I, DS 3006).
  • La Tradición es la palabra de Dios transmitida de viva voz por los Apóstoles a sus sucesores. Se conserva en los Credos, la liturgia, los escritos de los Padres y la práctica constante de la Iglesia. Por la Tradición conocemos, por ejemplo, cuáles son los libros inspirados.

El Magisterio, custodio del depósito

Cristo no dejó la Escritura y la Tradición a la interpretación privada de cada uno. Las confió a los Apóstoles y a sus sucesores, el Papa y los obispos unidos a él, con la promesa de su asistencia.

Cuando venga Aquel, el Espíritu de verdad, Él os conducirá a toda la verdad.

San Juan 16,13

Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del siglo.

San Mateo 28,20

El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio. Enseña de dos modos:

  • Solemne o extraordinario: cuando el Papa define ex cathedra o un concilio ecuménico define con él una verdad de fe (Vaticano I, DS 3074).
  • Ordinario y universal: cuando el Papa y los obispos dispersos por el mundo enseñan de modo constante y unánime una doctrina como revelada (Pío IX, Tuas libenter, 1863, DS 2879).

Deben creerse con fe divina y católica todas aquellas cosas que se contienen en la palabra de Dios escrita o tradicional, y que la Iglesia propone para ser creídas como divinamente reveladas, ya por juicio solemne, ya por su magisterio ordinario y universal.

Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 3 (DS 3011)

El dogma no cambia

Los dogmas pueden explicarse mejor y entenderse con más profundidad, pero nunca cambian de sentido. San Vicente de Lerins (siglo V) dio la regla que la Iglesia ha seguido siempre:

En la Iglesia católica hay que poner sumo cuidado en mantener lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos.

San Vicente de Lerins, Conmonitorio, cap. 2

El Concilio Vaticano I hizo suyas estas palabras: el progreso de la doctrina debe darse «en el mismo dogma, en el mismo sentido y en la misma sentencia» (DS 3020). Y condenó a quien dijera que los dogmas pueden recibir con el progreso de la ciencia un sentido distinto del que la Iglesia les dio (DS 3043).

Las notas teológicas

Para saber con qué firmeza debe creerse cada doctrina, los teólogos usan las «notas teológicas». Estas son las principales:

NotaSignificadoQuien la niega
De fe divina y católica definidaRevelada por Dios y definida solemnemente por la IglesiaEs hereje
De feRevelada y enseñada como tal por el magisterio ordinario y universalEs hereje
Próxima a la feTenida casi unánimemente por revelada, sin definiciónSe acerca a la herejía
Teológicamente ciertaConclusión necesaria de una verdad reveladaComete error teológico
Sentencia comúnEnseñada comúnmente por los teólogosEs temerario

Los dogmas, por temas

Una selección de las verdades definidas, con la fuente donde la Iglesia las propuso.

Dios

  • Dios existe y puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón a partir de las cosas creadas (Vaticano I, DS 3004, 3026).
  • Hay un solo Dios en tres Personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales y eternas (Símbolo Quicumque, DS 75; Letrán IV, DS 800).
  • Dios creó de la nada todas las cosas, visibles e invisibles, al principio del tiempo (Letrán IV, DS 800; Vaticano I, DS 3002).

Jesucristo

  • Jesucristo es verdadero Dios, consustancial al Padre (Nicea, DS 125).
  • Es una sola Persona divina en dos naturalezas, divina y humana (Calcedonia, DS 302).
  • Tiene dos voluntades, divina y humana (Constantinopla III, DS 556).
  • Murió en la Cruz para redimirnos, resucitó verdaderamente y subió a los cielos (Símbolo de los Apóstoles; Trento, DS 1523).

En el principio el Verbo era, y el Verbo era junto a Dios, y el Verbo era Dios. […] Y el Verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros.

San Juan 1,1.14

La Santísima Virgen María

  • Madre de Dios (Éfeso, 431; DS 252).
  • Siempre Virgen: antes, durante y después del parto (Sínodo de Letrán, 649, DS 503).
  • Inmaculada Concepción: preservada de todo pecado original desde el primer instante de su ser (Pío IX, Ineffabilis Deus, 1854, DS 2803).
  • Asunción: llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial (Pío XII, Munificentissimus Deus, 1950, DS 3903).

La Iglesia

  • Cristo fundó la Iglesia y la edificó sobre Pedro (Vaticano I, DS 3053).
  • La Iglesia es una, santa, católica y apostólica (Símbolo niceno-constantinopolitano, DS 150).
  • Fuera de la Iglesia no hay salvación (Letrán IV, DS 802; Florencia, DS 1351). Ver Extra Ecclesiam Nulla Salus.
  • El Romano Pontífice tiene primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia y es infalible cuando define ex cathedra (Vaticano I, DS 3064, 3074).

Los sacramentos

  • Son siete, instituidos por Cristo: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Extremaunción, Orden y Matrimonio (Trento, DS 1601).
  • Confieren la gracia por el mismo rito realizado (ex opere operato) (Trento, DS 1608).
  • En la Eucaristía están verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo, por la transubstanciación (Trento, DS 1651-1652).
  • La Misa es verdadero y propio sacrificio (Trento, DS 1751).

El que de Mí come la carne y de Mí bebe la sangre, tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día.

San Juan 6,54

La gracia y el pecado

  • Todos los hombres contraen el pecado original de Adán, que se borra por el Bautismo (Trento, DS 1512-1515).
  • Sin la gracia nadie puede salvarse. El hombre justificado puede y debe cooperar con ella (Trento, DS 1525, 1554).

Los novísimos

  • Las almas de los justos que no tienen nada que purificar entran inmediatamente en la visión de Dios. Las que mueren en pecado mortal descienden inmediatamente al infierno (Benedicto XII, Benedictus Deus, 1336, DS 1000-1002).
  • Existe el purgatorio, y las almas allí detenidas son ayudadas por los sufragios de los fieles y sobre todo por la Misa (Florencia, DS 1304; Trento, DS 1820).
  • Al fin del mundo todos resucitarán con sus propios cuerpos para el juicio universal (Letrán IV, DS 801).

El Credo

El Símbolo de los Apóstoles resume el depósito de la fe y se enseña desde los primeros siglos a quienes se preparan para el Bautismo:

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Símbolo de los Apóstoles

DS = Denzinger-Schönmetzer, Enchiridion symbolorum. Las citas bíblicas siguen la traducción de Mons. Johannes Straubinger.