¿Todas las religiones llevan a Dios?

Hoy se oye con frecuencia, incluso entre católicos, que «todas las religiones son caminos para llegar a Dios», como distintos idiomas para decir lo mismo, y que lo importante es ser buena persona, sea cual sea la religión. La idea suena tolerante, pero contradice el centro mismo del Evangelio: si cualquier religión salva, Cristo no tenía por qué morir en la Cruz ni mandar a los Apóstoles a bautizar a todos los pueblos.

Lo que enseña la Sagrada Escritura

Cristo es el único camino

Jesús le replicó: «Soy Yo el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí».

San Juan 14,6

Jesús no dice «soy un camino», sino «el camino», y añade que «nadie» va al Padre sino por Él.

Y no hay salvación en ningún otro. Pues debajo del cielo no hay otro nombre dado a los hombres, por medio del cual podemos salvarnos.

Hechos 4,12

Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: el hombre Cristo Jesús.

1 Timoteo 2,5

La fe en Cristo no es opcional

Quien cree en Él, no es juzgado, mas quien no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

San Juan 3,18

Quien cree al Hijo tiene vida eterna; quien no quiere creer al Hijo no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.

San Juan 3,36

Dios llama a todos a convertirse

Dios quiere salvar a todos, pero precisamente por eso los llama a la verdad, no a quedarse donde están:

El cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad.

1 Timoteo 2,4

Pasando, pues, por alto los tiempos de la ignorancia, Dios anuncia ahora a los hombres que todos en todas partes se arrepientan.

Hechos 17,30

Cuando los paganos de Listra quisieron ofrecer sacrificios a Pablo y Bernabé, los Apóstoles no les dijeron que su religión era otro camino válido: «os predicamos para que dejando estas vanidades os convirtáis al Dios vivo» (Hch 14,15). Y San Pablo enseña que los sacrificios paganos se ofrecen «a los demonios, y no a Dios» (1 Cor 10,20).

Por eso Cristo mandó evangelizar

Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

San Mateo 28,19

Si todas las religiones llevaran a Dios, este mandato no tendría sentido, y los mártires que murieron por anunciar a Cristo habrían dado la vida por nada.

Lo que enseña la Iglesia

La Iglesia ha condenado siempre el «indiferentismo», es decir, la idea de que da igual la religión que se profese.

  • El beato Pío IX condenó la proposición de que «los hombres pueden encontrar el camino de la salvación eterna y alcanzarla en el culto de cualquier religión» (Syllabus, proposición 16, 1864).
  • Pío XI, en la encíclica Mortalium animos (1928), advirtió contra los intentos de unión que tratan todas las religiones como «más o menos buenas y laudables», porque eso equivale a abandonar la religión revelada por Dios.
  • La declaración Dominus Iesus (2000), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aprobada por San Juan Pablo II, enseña que debe creerse firmemente que Jesucristo es el único Salvador y que la Iglesia es necesaria para la salvación. Y rechaza que las religiones sean «caminos de salvación complementarios» al de Cristo (n. 21-22).

Esto no significa que en las demás religiones no haya nada verdadero o bueno. La Iglesia reconoce que en ellas puede haber «semillas» de verdad, como el conocimiento de que Dios existe o ciertas normas morales. Pero lo que tienen de verdadero viene de Dios y lleva a Cristo; lo que tienen de error aparta de Él. Ninguna salva por sí misma. Ver también: Extra Ecclesiam Nulla Salus.

Objeciones y respuestas

«Dios es uno y todas las religiones adoran al mismo Dios»

Hay un solo Dios, es verdad. Pero no todas las religiones lo conocen ni lo adoran como Él se ha revelado. Jesús lo dijo a la samaritana: «Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos» (Jn 4,22). Unas religiones adoran a muchos dioses; otras niegan que Dios sea Trinidad; otras niegan que Jesús sea Dios, o que haya muerto en la Cruz. No pueden ser verdad a la vez el cristianismo, que adora a Jesucristo como Dios, y una religión que lo considera un simple profeta o un impostor. «Quienquiera niega al Hijo», dice San Juan, «tampoco tiene al Padre» (1 Jn 2,23).

«Lo importante es ser buena persona»

Ser buena persona es necesario, pero no basta, y además nadie lo es por sí solo. Todos somos pecadores y necesitamos ser redimidos (Rom 3,23). Si bastara con ser buenos, Cristo habría muerto en vano (Gál 2,21). La salvación es un don de Dios por medio de Cristo, no un premio a la buena conducta.

«¿Entonces todos los que no son católicos se condenan?»

La Iglesia enseña dos verdades a la vez. La primera: fuera de la Iglesia no hay salvación, porque Cristo la constituyó como el único camino ordinario por el que llega su gracia. La segunda: Dios no castiga a nadie por una ignorancia de la que no es culpable. Quien, sin culpa propia, no ha conocido a Cristo y su Iglesia, pero busca a Dios con sincero corazón y trata de cumplir su voluntad, puede recibir la gracia de Dios por caminos que solo Él conoce (Pío IX, Quanto conficiamur moerore, 1863). Pero eso no hace de las otras religiones caminos de salvación, ni dispensa a los católicos de anunciar a Cristo. Al contrario: quien conoce la verdad y no la comparte deja a su hermano sin el camino seguro que Cristo nos dio.

«Decir que solo hay una religión verdadera es intolerante»

La tolerancia consiste en respetar a las personas y su libertad, no en afirmar que todas las ideas son igualmente verdaderas. Un médico que dice que solo un tratamiento cura una enfermedad no es intolerante: es honrado. La fe no se impone por la fuerza, porque el acto de fe tiene que ser libre. Pero callar la verdad por miedo a ofender no es caridad, sino abandono.

En resumen

  • Cristo es «el camino, la verdad y la vida»: nadie va al Padre sino por Él (Jn 14,6).
  • No hay salvación en ningún otro nombre (Hch 4,12): por eso Cristo mandó evangelizar a todos los pueblos.
  • La Iglesia ha condenado siempre el indiferentismo, desde el Syllabus hasta Dominus Iesus.
  • Lo que hay de verdadero en otras religiones viene de Dios y lleva a Cristo; ninguna salva por sí misma.
  • Dios no castiga la ignorancia inculpable, pero el católico tiene el deber de anunciar la verdad con caridad.

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Las citas bíblicas siguen la traducción de Mons. Johannes Straubinger. DS = Denzinger-Schönmetzer, Enchiridion symbolorum.