Hoy, 6 de octubre, la Iglesia recuerda al San Bartolo Longo (1841-1926), laico y abogado italiano conocido…

Hoy, 6 de octubre, la Iglesia recuerda al San Bartolo Longo (1841-1926), laico y abogado italiano conocido como uno de los grandes difusores del Santo Rosario y fundador del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya.
En su juventud, Longo se alejó de la fe y se involucró con el ateísmo militante, el espiritismo y distintas corrientes anticristianas. Sin embargo, tras atravesar una profunda crisis interior y con la ayuda del dominico P. Alberto Radente y de su amigo Vicente Pepe, regresó al cristianismo en 1865, durante la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.
A partir de su conversión, la Virgen María ocupó un lugar central en su vida. Se dedicó a las obras de caridad, la evangelización y la difusión del Rosario, convencido de que esta oración podía conducir a los pecadores de vuelta a Dios. Por su amor a María, el Papa San Juan Pablo II lo llamó “el hombre de la Virgen”.
Bartolo Longo murió el 5 de octubre de 1926, a los 85 años, y sus restos descansan en la cripta de la Basílica de Pompeya. Su vida recuerda que una persona puede reencontrarse con Dios y transformar su historia al ponerse al servicio de la fe y de los demás.
