¡La Misa de Siempre vuelve a resonar en el corazón del Vaticano! 🇻🇦 Una noticia que llena de esperanza a los…

¡La Misa de Siempre vuelve a resonar en el corazón del Vaticano! 🇻🇦 Una noticia que llena de esperanza a los…

¡La Misa de Siempre vuelve a resonar en el corazón del Vaticano! 🇻🇦

Una noticia que llena de esperanza a los católicos: este martes 29 de septiembre, fiesta de los Santos Arcángeles, se celebró una Misa Solemne según el Rito Romano Tradicional de siempre en la mismísima Basílica de San Pedro, ante el altar de San Miguel Arcángel.

La celebración fue confirmada por el portal Rorate Caeli, que publicó la homilía del sacerdote estadounidense P. Richard Cipolla, de Connecticut, quien presidió la Santa Misa.

Partiendo del Apocalipsis, donde San Miguel y sus ángeles combaten contra el dragón, el P. Cipolla recordó que esa batalla expresa el enfrentamiento radical entre la fidelidad a Dios y la rebelión.

Evocó el Non serviam — «No serviré» — de Lucifer para compararlo con la cultura actual que entiende la libertad como hacer lo que uno quiera.

Frente a esto, recordó que para el cristiano la verdadera libertad es la que Cristo nos ganó en la Cruz: la libertad del pecado y de la muerte.

«Los católicos definen la libertad en términos de la decisión de amar, y no del amor en general, sino del amor de Dios por nosotros en la persona de Jesucristo», afirmó.

Un amor sacrificial que se celebra precisamente en la Misa.

El sacerdote advirtió sobre la pérdida de fe entre los propios católicos y su relación directa con la forma de celebrar la liturgia.

Tras citar las encuestas que muestran que muchos católicos ya no creen en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, sostuvo que no se puede separar de décadas de mala formación.

«Cuando la Misa se celebra de una manera que niega que este acto es un encuentro entre el cielo y la tierra que exige temor reverencial y reverencia, entonces el catolicismo se convierte en mera religión; y si esto es así, ¿para qué molestarse? Muchos católicos ya no se molestan».

Cipolla reivindicó la actualidad de esta fiesta que puede parecer extraña al mundo secularizado, pero que tiene profundo fundamento bíblico y nos recuerda la realidad del combate espiritual.

Señaló que San Miguel resulta incómodo para la cultura actual «porque es demasiado masculino, demasiado fuerte» y porque recuerda la realidad de la guerra espiritual, el pecado, la muerte y las consecuencias eternas de nuestras decisiones.

Recordó también la oración a San Miguel Arcángel de León XIII, que durante décadas se rezó después de la Misa rezada y que desapareció con las reformas del siglo XX, pero que en los últimos años ha vuelto espontáneamente a muchas parroquias ante los peligros del tiempo presente.

«La oración al gran campeón de Dios, cuyo nombre significa “¿Quién como Dios?”, es saludable y necesaria en el mundo actual, un mundo que de tantas maneras se ha olvidado de Dios, como si ya no existiera».

Al concluir la Misa en San Pedro, los presentes rezaron nuevamente la oración a San Miguel.

Esta celebración se suma a otras Misas tradicionales celebradas discretamente en los últimos años ante el mismo altar de la Basílica de San Pedro.

En plena fiesta del Arcángel, el canto de la antigua liturgia romana volvió a resonar en el corazón de la cristiandad.

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